Ojos que si ven, corazón que si siente

Ojos que si ven, corazón que si siente

La Santa Pintada, Barcelona
Exposición individual
2013

 

Los ojos que si ven, el corazón que si siente de Ana Escar.
Por Juan Llano Borbolla.


Iba a ciegas, aunque rotunda, al encuentro de un detalle y dio con todo un universo.

El espectáculo fue asombroso. Teníais que haber visto su cara conmovida reflejada en todas aquellas pequeñas ruindades y noblezas que brotaban por doquier en los rincones más insólitos de los viejos espacios comunes. Encontró también cinismos y brutalidades, bondades y lealtades, trivialidades y grandezas; lo fortuito, lo contingente, lo intempestivo… además de todo lo necesario y todo lo ineludible para re‐formar una memoria vagamente recordada.

Aquí comienza todo, y de la totalidad se compuso una pequeña historia; una minúscula historieta que es la Historia misma: un cuento hecho de ruido y de furia, un relato que podría no significar nada pero que lo cubre, mal o bien, todo.

Evocar, provocar, crear o incluso fingir recuerdos que hacen contrapeso con aconteceres actuales y asaltan cuando menos te lo esperas en toda su complejidad; un linde entre lo que ocurrió y lo que pudo haber ocurrido, entre lo particular y lo absoluto personalizado, un hacerse Historia desde la singularidad doméstica deambulando y escrutando lugares ya remotos a la búsqueda de retazos de un pasado íntimo en un proceso revelador de los aspectos más sensibles de la condición humana o, lo que es lo mismo, eso que supone el descubrimiento de lo que se espera de nosotros: las sensaciones. Sentir el fragmento, ver el recuerdo, tocarlo, aprehenderlo… y transformarlo; purgar antiguas emociones y proyectar nuevas experiencias. Sin miedo a los cambios.

Abrirse camino con armas renovadas, echar a un lado la maleza. Seguir buscando y no perder la capacidad de hacer promesas frescas y originales, es decir, diseñar una senda según los propios fines, aunque en la intimidad anide dormida la voz de una conciencia muchas veces bulliciosa, imposible de acallar cuando estos pasados vividos y otros simulados despiertan y atacan sin escrúpulos. Pesar incómodo y reiterativo… ahora toca cambiar de cuento, girar, largarse sin perder los referentes.

Finalmente queda eso, todo aquello que surge del Tiempo, se resiste a él y se hace biografía.

 

En un Gijón todavía teñido de Haneke a 29 de octubre de 2013.

 

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